Habilidades directivas de la Mother of Dragons

Hoy vamos a hablar de algo que no es nuevo pero sí imprescindible: ya no se trata de convencer al público de nuestras marcas sino de enamorarle, de apasionarle, de hacerle sentir mariposas en el estómago.

Si como a nosotras te chifla Game of Thrones, comprenderás enseguida lo que explicamos en este post. Si no ves esta serie, corre a hacerlo porque probablemente sea la más maravillosa, retorcida, sublime, imprevisible que hayas visto nunca. Y después, vuelve y lee el post. Si no has visto el último capítulo, espera a verlo para leerlo o spoiléate bajo tu responsabilidad.

Bien, lo que queremos compartir contigo son las enseñanzas que extraemos del periplo que se trae la que nació de la tormenta, la que no arde, rompedora de cadenas, madre de dragones (entre otras muchas cosas) Daenerys Targaryen. A la retahíla de títulos que tiene la susodicha, añadiríamos si tuviéramos que redactar su curriculum vitae hoy en día para buscar trabajo en marketing: máster en performance, experta en engagement y customer experience, organizadora de eventos de marketing experiencial, coach especializada en objetivos vitales, y muchas más. Y es que aquella chiquilla temerosa y delicada de los comienzos de la serie nada tiene que ver con la mujer tenaz, segura, valiente e imparable que se está poniendo por montera cada ciudad y desierto que pisa.

Algunos podrán decir que cualquiera conquista el mundo a lomos de un dragón escupefuego tamaño king size, sin embargo esta muchacha demuestra día tras día que el trabajo de reina no es fácil cuando una tiene principios, quiere ser justa y tiene un objetivo que cumplir. Y lo hace. Con sus más y sus menos, pero lo hace. Se levanta, se cae y se vuelve a levantar, y cuando parece que lo ha perdido todo, nos sorprende con hazañas cada vez mayores y de mayor mérito (y sigue viva y entera, que en esta serie eso sí que tiene mérito).

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Intentamos desgranar las claves de su buen hacer y de su carisma, que siempre se coronan con mareas de personas arrodilladas ante ella como muestra de respeto y lealtad, que ya querrían para ellos nuestros estimados candidatos a las elecciones presidenciales:

 

1. Objetivo claro

Daenerys tiene un objetivo claro, que es tomar el trono de hierro que ella cree firmemente que le corresponde por derecho. La legitimidad de su propósito es la que le da la fuerza para seguir adelante.

En su viaje para conseguir soldados que le ayuden en este propósito, descubre el horror de la esclavitud y asume como objetivo secundario que en su recorrido para llegar al trono, ya puestos abolirá la esclavitud allí por donde pase. Muy lista ella, porque de paso va engordando las filas de un ejército que de seguir así adquirirá unas dimensiones inabarcables. Y no se tratará de un ejército de mercenarios precisamente, de los que solo son leales al dinero. Su ejército la idolatra, la adora, la admira y la respeta, que a muchos ya les gustaría. Y esto ocurre porque el objetivo de acabar con la esclavitud es noble y sincero, y esto no se puede fingir.

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2. Principios claros

Para todo lo que hace o dice, se rige por los principios básicos de libertad y justicia. Aunque tenga que tomar decisiones dolorosas, jamás los traiciona. En momentos puntuales esto puede gustar o no, pero a la larga esta coherencia tiene su efecto en la audiencia: pueden confiar en ti, y eso es algo que no muchos pueden decir.

 

3. Valor y tenacidad

Nunca se rinde. Mente fría y corazón caliente.

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4. Empatía

Se toma la molestia de rodearse de representantes de las personas a las que gobierna para poder tomar las decisiones más justas, acertadas e inteligentes.

Y se toma el tiempo de conocer las preocupaciones y motivaciones de todos aquellos que se propone conquistar. Es obstinada en sus objetivos y principios, pero se deja asesorar por los que considera que saben más que ella.

 

5. Seguridad en sus armas

En un mundo dominado por hombres (o eso creen ellos) una mujer tiene que recurrir a métodos mucho más espectaculares para llamar la atención de su público y así alcanzar sus objetivos. Cualquier parecido con la realidad…

A lo que íbamos, muy segura tienes que estar de que no vas a arder para meterte en una pira funeraria o para incendiar la habitación en la que te encuentras sin que te tiemble una pestaña. Con dos coj… dragones.

Tiene un ejército encantado de morir por ella si hace falta, tres dragones, no arde y se ha rodeado de buenos asesores. Por eso se siente imparable y no le teme a nada ni a nadie.

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Y sobre todo… PERFORMANCE

Esto tampoco es nuevo. La mayoría de las veces, cuando te diriges al público, no se trata de lo que dices sino de cómo lo dices. Puedes tener el mismo mensaje de fondo pero aburrir a las piedras o que todo el mundo te quiera seguir al fin del mundo.

¿Es lo mismo subirse a un balcón en mitad de la plaza del pueblo a pedir a la gente que te ayude lo que buenamente pueda porque te apetecería muchísimo gobernar… que esto?

 

Los que un día antes estaban debatiendo si la vendían como esclava o se turnaban para violarla, de golpe y porrazo se convierten en el ejército que irá con ella hasta donde haga falta. Si buscas “movilizar” en el diccionario, aparece la sonrosada cara de Daenerys Targaryen. Y todo por la performance, performance, performance.

¿Y tú, qué conclusiones de provecho sacas de esta historia?

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